Historias robadas de ese maletero que le pertenecía a la abuela Lucila, y que para decir la verdad, no era gran cosa. Un cajón viejo de setenta de alto, por sesenta de ancho, y quizá un metro de largo… calculen la profundidad si se acuerdan de la fórmula. Madera de quién sabe que especie, adornada de unas bisagras y chapa de seguridad metálicas. Seguridad que nunca supuso un obstáculo para las diestras manos del niño que eventualmente se aventuraba a indagar entre los cachivaches que allí reposaban, quién sabe por cuánto tiempo.
Ese baúl acompañó a la familia por lo menos una docena de mudanzas o cambios de casa, como quieran, en realidad no pretendemos ser muy dignos en el uso del lenguaje. El maletero iba y venía con la familia. Unas veces los acompañaba a la casa de alguna tía comedida que les brindaba posada por unas semanas, meses, y hasta un año; cuando finalmente algún tío político o algún primo cabreado les insinuaba que ya era tiempo de buscar otros rumbos. Todo pese a que los dos hermanos mayores siempre aportaron con dinero para la manutención propia y la de la familia que gentilmente los abrigaba por un tiempo. O sea nunca fueron cargosos, lo que pasa es que más temprano que tarde los familiares no tan cercanos se cansan.
En fin ese baúl reposó unas veces en pisos de madera, otras en el enlucido, y un par de ocasiones sobre la tierra misma. De uno de esos momentos sobre la tierra permanece el rico recuerdo del calor familiar, cuando la segunda hija de la abuela cocinaba en leña una colada de harina de maíz. Probablemente la mezcla de olores y sabores, le dio singular sabor a la sopa cuando fue servida en cuencos de barro comprados en algún mercado de la ciudad. En esa ocasión el sabor de la comida fue tan peculiar que se le hubiese quedado grabado en el paladar a cualquier exigente comensal. Es más muchos chefs en la actualidad indagan en esas recetas para preparar la rica comida ecuatoriana, que de a poco seduce el paladar gourmet.
Receta de la colada de harina de maíz, ingredientes:
Costilla de res
Col
Papas
Agua
Sal, pimienta
Cebolla blanca para el refrito
Harina de maíz media taza
Olla (jeje)
Preparación:
En una olla de presión se cocina la costilla, con sal, agua y hierbas (al gusto). Cuando ya esté lista la costilla, agregar las papitas (picadas en trozos medianos o chicos) y la col, se debe cuidar que no se cocinen demasiado. Entre tanto la harina (cernida) se mezcla con agua fría. Cuando ya esté mezclada la harina con el agua, sin grumos, se añade al caldo de costilla que se ha venido cocinando. Con intermitentes visitas de la cuchara de palo al caldo para que no se pegue la harina a la olla, se espera hasta que la colada espese.